jueves, 5 de noviembre de 2009


Seguramente alguna vez nos hemos preguntado por qué existimos, de dónde es que venimos, ó cuál es nuestro propósito en la vida. Y seguramente muchas de esas veces nos lo hemos preguntado en momentos de dolor o tristeza. A pesar de la avanzada tecnología en nuestros días, aún no tenemos claro quiénes somos en realidad y qué venimos a hacer a este planeta. Lo que sí debemos de tener claro, es que somos seres con un propósito especial, ya que somos diferentes a los demás seres vivos, pues gozamos de muchas herramientas que nos distinguen de los animales y objetos.

Número Uno. El hombre decide cuál es su sentido en la vida. Para muchas personas es difícil encontrarlo, y por estar buscándolo no logran ver que también es importante el camino que los lleva a su sentido. Muchas personas afirman que venimos a la tierra a ser felices y a amar al prójimo, pero usualmente nos dejamos llevar por las cosas materiales, tales como el dinero o un buen trabajo, pero es difícil darse cuenta que solo son eso, cosas materiales, que al fin y al cabo siempre tienen un final. Nunca buscamos trascender de manera espiritual o emocional, como por ejemplo: amando ”El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra un sentido intimo en el ser espiritual del otro, en su yo íntimo” (66, Frankl) Al no obtener las cosas materiales que se quieren, el ser humano se encuentra en una situación de desesperación y ansiedad, es ahí cuando nos ponemos a pensar en el por qué de nuestras vidas, y es ahí cuando debemos de darnos cuenta que hay cosas más allá de los objetos, de las riquezas y los lujos. La mayoría de las veces no tomamos consciencia del verdadero significado de la vida hasta que tenemos fuertes experiencias, pero no nos tenemos que esperar a que pase algo así. “El hombre, incapaz de vislumbrar el final de su “existencia provisional” tampoco puede orientarse hacia un objetivo o una metal vital”(95)

Número dos. El hombre necesita tener principios y metas en su vida. ¿Por qué?, simple y sencillamente porque el hombre necesita refugiarse en algo. En momentos de dificultad y desesperación el hombre necesita saber que aún existe algo por alcanzar o algo a lo cual llegar, de cierto modo esto es como una esperanza que los mantiene vivos. Gracias a esta necesidad es que necesitamos una religión a la cual seguir, y es por eso que seguimos las normas y códigos que cada religión tiene, pues todos buscamos las recompensas que nos ofrecen. Por ejemplo, en varias religiones, por medio de acciones buenas y amor a los demás se busca llegar a un paraíso o bien tener una vida eterna y reencarnar. Se necesita una meta para vivir de acuerdo a las necesidades y creencias de cada quien.
Pero entonces, si la razón del universo es ser felices, ¿Por qué no simplemente lo somos y ya?, y nos ahorramos de tantos problemas. La respuesta es simple. Si todos fuéramos siempre felices, la felicidad no existiría, porque sería siempre estaríamos en la misma emoción, un sentimiento constante, que no sabríamos reconocerlo entre los demás. Es por eso que se necesitan los obstáculos y sufrimientos para poder distinguir entre la felicidad y la infelicidad. Una vez que hemos probado un poco de la felicidad querremos más, pues nos hará plenos.
En mi opinión, podría decir que fuimos creados por accidente o por una casualidad, pero que por alguna causa del destino y sus fuerzas cada persona tiene un propósito que necesita encontrar para que su vida en verdad tenga relevancia y se pueda alcanzar la felicidad. Necesitamos encontrar nuestra esencia. Si no hay sentido, no hay felicidad, ya que si todo lo hacemos porque sí, sin ver más allá y encontrar su esencia, estaremos viviendo la vida de manera superficial sin llegar a comprender su gran valor. Depende de nosotros como interpretar nuestro propósito en este mundo, pues cada quien esta creado con diferentes capacidades las cuales hacen que sobresalgamos en diferentes sectores. Pero eso sí, es importante encontrarle el sentido a nuestras vidas, sea simple o complejo, el sentido nos guiará a nuestra meta que es la felicidad. Ya que sin este todo carece de significado.


Bibliography
Frankl, Viktor. El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder, 1979.
Mitchell, Helen Buss. Raíces de la Sabiduría. Mexico, DF: Cengage Learning, 2006.


Todo lo que el hombre logra y todo lo que falla esta directamente ligado con sus pensamientos. El ser humano, compuesto de un cuerpo físico, también tiene en su ser un componente intangible, su mente, que lo rige en su vida y pensamientos y que le da una de las características más importantes de su persona: la capacidad de elegir. Con nuestra mente, los humanos podemos elegir una serie de ideas e principios que rigen nuestra existencia, que nos indican cómo es que debe ser la vida. ¿Pero acaso el hombre es capaz de morir por defenderlas?
En la actualidad existen millones de acontecimientos que dieron cabida a nuestra vida como es ahora. Independencias, revoluciones, dictaduras, todas estas acciones han sido lideradas por una serie de personajes que han llevado sus ideales más allá de su vida misma. El hombre no es capaz de dejar sus ideas al aire, es para el necesario seguir sus principios, alcanzar sus metas, seguir con sus valores, para así completar de manera satisfactoria su vida. Para las personas es más importante el seguir apegados a su realidad que el mantener su vida, ¿o es que acaso no murieron millones de judíos en el holocausto por mantener su religión? Sin algo al que aferrarse el hombre se desborona, se pierde en el olvido, necesita de estas ideas, de estos principios de su ser para seguir adelante. “El talento con el que un hombre acepta su ineludible destino y todo el sufrimiento que lo acompaña (…) incluso bajo las circunstancias más adversas dota su vida de un sentido más profundo. Aún es estas situaciones se le permite conservar su valor, su dignidad y su generosidad. En cambio si se zambulle en la amarga lucha por la supervivencia, es capaz de olvidar su humana dignidad y se comporta poco más allá a como lo haría un animal (…). En esta decisión personal reside la posibilidad de atesorar o despreciar la dignidad moral que cualquier situación difícil que ofrece al hombre para su enriquecimiento interior. Y ello determina si es o no merecedor de sus sufrimientos.” (Frankl, 92) Como se puede ver en la cita, las personas son capaces de morir por conservar solo un poco de sus pensamientos, por seguir en la lucha por sus ideales hasta el final. Sin un pensamiento que seguir, la vida pierde el sentido, pierde su importancia.
Cuando nos preguntamos si seríamos capaces de morir por una persona o por lo que creemos que es correcto siempre nos viene a la mente la misma respuesta. Claro que lo haríamos, somos capaces de lo que sea para dar trascendencia a nuestra vida, para que el haber nacido haya tenido un propósito. “A esta característica esencial del hombre, la designe: auto trascendencia de la existencia. Ser hombre implica dirigirse hacia alguien distinto de uno mismo, bien sea realizar un valor, alcanzar un sentido o encontrar a otro ser humano. Cuando más se olvida uno de sí mismo- al entregarse a una causa o una persona amada, más humano se vuelve y más perfecciona sus capacidades.” (Frankl, 133) Esta en la naturaleza del ser humano buscar este valor que rija su ser, que le dé importancia a su vida y que lo haga así ser más capaz de llegar a la felicidad.



Frankl, Viktor. El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder, 1979.





Desde el principio de la vida, el hombre se ha preguntado cómo hemos sido creados, cuál es nuestro propósito en la vida, de donde es que vienen todas las cosas. Pero más que nada el hombre siempre está buscando una forma de explicarse como comprender e interpretar las cosas que nos rodean y suceden. Existen muchos mitos, teorías y creencias acerca de la interpretación del mundo, pero no hay ninguna teoría comprobada, ya que estamos hablando de algo muy relativo, la realidad. La interpretación del mundo depende completamente de la percepción de cada persona, mi realidad es mi conjunto de ideas, es mi forma de ser. Se apoyara la visión empirista y la filosofía del relativismo respectivamente.
Puede que estemos destinados a simplemente nacer, crecer, reproducirnos y morir, pero y ¿quién nos destinó a eso? Pues se podría decir que Dios, pero entonces ¿Quién lo creo a Él? y si es que Él mismo se creo, ¿por qué fue que él se creó solo y yo no? Existen muchas cosas así, que no tienen explicación y que simplemente nos quedamos con las ideas que nos enseñan los demás, pero nunca vamos más allá. Y tal vez existan veces en las que te tratas de preguntar e imaginar que hay más allá del universo pero simplemente te duela la cabeza de tanto pensar sobre algo que no conoces. Tal vez nuestro ser solo está diseñado para saber ciertas cosas y no podamos desafiar al universo o a la cosa o ser que nos haya creado.

Como sujetos, estamos expuestos a ser subjetivos, de otra manera si no fuéramos seres humanos con sentimientos ni emociones, seríamos objetos y sería más fácil ser objetivos todo el tiempo en cuanto a la realidad que nos rodea, pero cada persona ve el mundo como le es más fácil, cada persona se deja llevar por sus sentimientos, su estado anímico y sus experiencias para interpretar cada cosa que pasa en nuestras vidas diarias. Todo en esta vida es relativo, algo puede ser verdadero para mí y para otras personas no, por ejemplo: Para muchas personas Dios es verdadero y para otras muchas no, cada quien cree en lo que quiere creer y en las cosas a las que fue enseñado, tal vez si mis padres no me hubieran hablado sobre Dios ni me hubieran enseñado su historia, seguramente no creería en Él. Estoy de acuerdo con la filosofía empirista en que “El conocimiento encuentra su validez en su relación con la experiencia; significa que la experiencia es la base de todos los conocimientos no solo en cuanto a su origen sino también en cuanto a los contenidos del mismo” para llegar a conocer algo tenemos que experimentarlo, para que así forme parte de nuestro ser, pero no siempre tenemos que experimentarlo por medio de nuestros sentidos, podemos experimentarlo por medio de los demás, al escuchar sus testimonios de generación en generación o al observar a las personas y a llegar a imitar sus actitudes al pensar que están en lo correcto. “La mayor parte del tiempo actuamos o pensamos de manera empírica. Esperamos que sucedan las cosas más por hábito o costumbre que por razonamiento científico” En este sentido, el Empirismo se contrapone al Racionalismo, ya que el racionalismo se basa en las ideas innatas, cosa que claramente no es cierto, debido a que las personas van aprendiendo poco a poco, no es posible nacer con algún tipo de aprendizaje.

Nosotros como sujetos del conocimiento, es decir como individuos conocedores, estamos expuestos a diferentes objetos de conocimiento. Estos objetos del conocimiento siempre difieren en cada persona y van construyendo su ser al estar en contacto con el mundo exterior. La razón se compone de nuestras verdades, de ahí el hecho de que cada quien razoné de manera distinta, tenga juicios diferentes y vea las cosas como falsas o verdaderas. Es por eso que también coincido con Albert Einstein, en cuanto a que “Todo es relativo, nada es absoluto”
Si hablamos netamente sobre la interpretación del mundo, todos sabemos que van a existir distintas versiones, como las que nos podría dar Descartes, Platón, un arzobispo o un mortal cualquiera y también sabemos que todas las teorías tienen un hilo distinto pero terminan tejiendo lo mismo, el mundo sea lo que sea, nacimos para vivirlo y experimentarlo de la manera que cada quién quiera, si no entonces ¿para qué estamos aquí?
Todo es relativo.



Bibliografía
Empirismo Inglés. 17 Marzo 2008. 29 Septiembre 2009 .
Mitchell, Helen Buss. Raíces de la Sabiduría. Mexico, DF: Cengage Learning, 2006.
Olleta, Javier Echegoyen. Historia de la Filosofía. Volumen 2: Filosofía Medieval y Moderna. Editotial Edinumen, n.d.