
Seguramente alguna vez nos hemos preguntado por qué existimos, de dónde es que venimos, ó cuál es nuestro propósito en la vida. Y seguramente muchas de esas veces nos lo hemos preguntado en momentos de dolor o tristeza. A pesar de la avanzada tecnología en nuestros días, aún no tenemos claro quiénes somos en realidad y qué venimos a hacer a este planeta. Lo que sí debemos de tener claro, es que somos seres con un propósito especial, ya que somos diferentes a los demás seres vivos, pues gozamos de muchas herramientas que nos distinguen de los animales y objetos.
Número Uno. El hombre decide cuál es su sentido en la vida. Para muchas personas es difícil encontrarlo, y por estar buscándolo no logran ver que también es importante el camino que los lleva a su sentido. Muchas personas afirman que venimos a la tierra a ser felices y a amar al prójimo, pero usualmente nos dejamos llevar por las cosas materiales, tales como el dinero o un buen trabajo, pero es difícil darse cuenta que solo son eso, cosas materiales, que al fin y al cabo siempre tienen un final. Nunca buscamos trascender de manera espiritual o emocional, como por ejemplo: amando ”El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra un sentido intimo en el ser espiritual del otro, en su yo íntimo” (66, Frankl) Al no obtener las cosas materiales que se quieren, el ser humano se encuentra en una situación de desesperación y ansiedad, es ahí cuando nos ponemos a pensar en el por qué de nuestras vidas, y es ahí cuando debemos de darnos cuenta que hay cosas más allá de los objetos, de las riquezas y los lujos. La mayoría de las veces no tomamos consciencia del verdadero significado de la vida hasta que tenemos fuertes experiencias, pero no nos tenemos que esperar a que pase algo así. “El hombre, incapaz de vislumbrar el final de su “existencia provisional” tampoco puede orientarse hacia un objetivo o una metal vital”(95)
Número dos. El hombre necesita tener principios y metas en su vida. ¿Por qué?, simple y sencillamente porque el hombre necesita refugiarse en algo. En momentos de dificultad y desesperación el hombre necesita saber que aún existe algo por alcanzar o algo a lo cual llegar, de cierto modo esto es como una esperanza que los mantiene vivos. Gracias a esta necesidad es que necesitamos una religión a la cual seguir, y es por eso que seguimos las normas y códigos que cada religión tiene, pues todos buscamos las recompensas que nos ofrecen. Por ejemplo, en varias religiones, por medio de acciones buenas y amor a los demás se busca llegar a un paraíso o bien tener una vida eterna y reencarnar. Se necesita una meta para vivir de acuerdo a las necesidades y creencias de cada quien.
Pero entonces, si la razón del universo es ser felices, ¿Por qué no simplemente lo somos y ya?, y nos ahorramos de tantos problemas. La respuesta es simple. Si todos fuéramos siempre felices, la felicidad no existiría, porque sería siempre estaríamos en la misma emoción, un sentimiento constante, que no sabríamos reconocerlo entre los demás. Es por eso que se necesitan los obstáculos y sufrimientos para poder distinguir entre la felicidad y la infelicidad. Una vez que hemos probado un poco de la felicidad querremos más, pues nos hará plenos.
En mi opinión, podría decir que fuimos creados por accidente o por una casualidad, pero que por alguna causa del destino y sus fuerzas cada persona tiene un propósito que necesita encontrar para que su vida en verdad tenga relevancia y se pueda alcanzar la felicidad. Necesitamos encontrar nuestra esencia. Si no hay sentido, no hay felicidad, ya que si todo lo hacemos porque sí, sin ver más allá y encontrar su esencia, estaremos viviendo la vida de manera superficial sin llegar a comprender su gran valor. Depende de nosotros como interpretar nuestro propósito en este mundo, pues cada quien esta creado con diferentes capacidades las cuales hacen que sobresalgamos en diferentes sectores. Pero eso sí, es importante encontrarle el sentido a nuestras vidas, sea simple o complejo, el sentido nos guiará a nuestra meta que es la felicidad. Ya que sin este todo carece de significado.
Bibliography
Frankl, Viktor. El hombre en busca del sentido. Barcelona: Herder, 1979.
Mitchell, Helen Buss. Raíces de la Sabiduría. Mexico, DF: Cengage Learning, 2006.



